Interview on Spanish Radio

Emmet Fletcher has been involved in flight dynamics, esophagitis
space situational awareness and orbital surveillance for the majority of his professional career. He holds a bachelor degree in Aerospace Engineering, physician an MSc in Astronautics and Space Engineering and an International Executive MBA.

Emmet previously worked with diverse government, sick
military and private sector organisations to improve data fusion and interpretation systems – specifically when dealing with real-time tracking data from radar and optical sources. He currently leads the Space Surveillance and Tracking efforts of Europe’s Space Situational Awareness programme at the European Space Agency.

09/11/2011 Angela Gómez

Su nombre es 2005 YU55 y ayer pasó tan cerca de la Tierra (a unos 320.000 kilómetros) que se podía ver con un telescopio.

Este asteroide ha traido a la memoria colectiva las lluvias de rocas espaciales tan habituales en películas como ‘Superman’ o ‘2001 una odisea en el espacio’. Algunos han llegado a vaticinar que su impacto sobre la superficie terrestre podría ser catastrófico. Sin embargo, hospital los científicos no dejan margen para la imaginación: “Este asteroide va a pasar muy cerca de la Tierra pero no va a impactar. Por lo tanto, no es peligroso”, afirma con rotundidad la investigadora Julia León, del Instituto Astrofísico de Andalucía, del CSIC.
Con todo, “es un evento raro, que no suele ocurrir y, según nuestras previsiones, para que otro objeto similar se acerque tanto a nuestro planeta tendremos que esperar hasta 2028 o 2030”, puntualiza la astrofísica.

Objetivamente, sí hay motivos para una cierta alarma. El primero es que se trata de un asteroide grande, de 400 metros de diámetro (más grande que el portaaviones español Juan Carlos I o el Titanic y de la misma eslora que el superpetrolero Esso Pacific), y otro es la proximidad a la Tierra. Como explica León, “un asteroide se considera potencialmente peligroso cuando su diámetro es mayor de 150 metros y se acerca a nuestro planeta a menos de 20 veces la distancia de la Tierra a la Luna”. Y con estos requisitos, hay más de un millar de asteroides catalogados.

Los científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han hecho un seguimiento minucioso de 2005 YU55. Desde que se descubrió, en 2005, los astrónomos han estudiado su órbita para determinar las posibilidades de que impacte en la Tierra, y la conclusión final es tranquilizadora.

Pero, ¿cómo saber que la información que nos llega es la correcta? Emmet Fletcher, Responsable del programa de Reconocimiento y Seguimiento espacial de la ESA explica que “hay que validar los datos que llegan de grupos independientes. En este caso, lo han hecho la Universidad de Pisa y un centro de Estados Unidos. Después de cotejar sus cálculos comprobaron que coincidían”.

Tal vez, para algunos sea una decepción saber que nuestro planeta no está, de momento en peligro, pero “la cercanía de este asteroide tiene un enorme interés científico, ya que nos permitirá estudiarlo desde tan cerca que podremos ver bien su superficie, estudiar su composición y otros datos que pueden arrojar más luz sobre el origen del universo”, apunta León. “El rádar Goldstone lo podrá observar con una resolución de cuatro metros”.

El astrónomo de la ESA añade que habrá que esperar cien años para que las alarmas vuelvan a saltar. “Son situaciones excepcionales, pero la caída de meteoritos a la Tierra es muy frecuente. Disponemos de cientos de fragmentos que hemos recogido de distintos lugares y que nos ayudan a conocer la composición del universo”.

Métodos de defensa

Aunque por ahora no hay que temer un gran impacto, los científicos trabajan desde hace años en el desarrollo de métodos defensivos para evitar una colisión potencialmente catastrófica. “Lo más sencillo y barato parece ser bombardear el cuerpo peligroso”, indica León, pero “la solución puede ser peor que la amenaza, porque hay que saber como controlar los fragmentos en los que se rompe ese cuerpo”.

Fletcher añade que otra opción sería enviar cohetes capaces de alterar la trayectoria del cuerpo amenazante. “Las soluciones son muy diferentes, pero se necesitan varios años para preparar una estrategia defensiva eficaz”.

Original article: http://www.expansion.com/2011/11/08/entorno/1320775668.html?a=e3d2fb3847e30689fbbdfc05166ceb21&t=1321874901

 

 

 

link ‘Times New Roman’, pilule ‘Bitstream Charter’, stuff Times, serif; font-size: 13px; line-height: 19px; white-space: normal;”>Article relating to the news article broadcast on Antena 3 TV on the 12 June 2011:

Link to video

La Agencia Espacial Europea (ESA) está diseñando un sistema para clasificar y catalogar los más de 700.000 fragmentos de basura que los científicos estiman hay en el espacio, un sistema que pretende evitar colisiones y mejorar la seguridad de los satélites y otros instrumentos actualmente en uso.

Esta es una de las iniciativas de las que se ha hablado en la Conferencia Europea sobre Vigilancia Espacial celebrada esta semana en Madrid, a la que han acudido 180 expertos de varios países. Los investigadores creen que los satélites están amenazados por más de 700.000 fragmentos de basura espacial y para evitar una colisión es necesario conocer y monitorizar su trayectoria con ayuda de radares y telescopios, de ahí que la ESA esté trabajando en un sistema para detectar los objetos espaciales “peligrosos”.

Según ha relatado Emmet Fletcher, responsable del segmento de vigilancia espacial del programa europeo de “Conocimiento del Medio Espacial” (SSA en sus siglas en inglés) de la ESA, actualmente hay en órbita unos mil satélites activos. Lo que ahora trata de hacer la ESA, ha continuado, es generar un catálogo de todos los objetos peligrosos que orbitan la tierra (EEUU tiene clasificados unos 22.000 de estos fragmentos).

Entre los 700.000 trozos que se cree que hay en el espacio, existen desde pedazos de un centímetro hasta satélites enteros ya en desuso y bastaría la menor de estas piezas para estropear un satélite, chatarra que se triplicará en los próximos 20 años. Catalogar es, entre otros parámetros, conocer la posición y velocidad del objeto, con lo que los investigadores saben hacia dónde va y comparan así la órbita de éstos con la de un satélite.

“Podemos calcular si coinciden y si lo hacen podemos dar avisos a los operadores de los satélites para que maniobren con seguridad y con el menor uso de combustible, y evitar el choque”, según Fletcher. Fletcher, quien ha declarado que siempre se intenta avisar al operador lo antes posible -no más tarde de 72 horas antes de la supuesta coincidencia de un pedazo de basura con el satélite-, ha manifestado que la ESA ya está trabajando en el citado catálogo, aunque será en 2012 cuando los países, en una reunión ministerial, den su visto bueno definitivo y se establezca un presupuesto.

Prueba de este trabajo es que recientemente se ha completado el desarrollo de un software de última generación capaz de alertar a los satélites cuando exista el riesgo de impacto con un fragmento de basura espacial. “De momento estamos probando el sistema utilizando datos de fragmentos de basura espacial ya conocidos. Es el primer paso hacia el software que se utilizará cuando Europa disponga de su propia capacidad de vigilancia del medio espacial”, ha afirmado Fletcher.

Este catálogo es una de las tres patas del programa de Conocimiento del Medio Espacial (SSA), cuyo objetivo es desarrollar e implementar un sistema de alerta temprana, pero no sólo respecto a colisiones espaciales, sino también en cuanto a impactos de objetos naturales contra la Tierra y en relación a la meteorología espacial. Desde 2009 se trabaja para definir la estructura técnica del sistema, para lo que primero se está evaluando la capacidad de la infraestructura ya existente en Europa, como radares de investigación científica y telescopios, que podrían incorporarse al futuro sistema SSA.

El programa SSA ha sido otro de los temas debatidos en la conferencia de Madrid, de cuyos resultados Fletcher ha asegurado sentirse satisfecho. “El espacio es un bien común y nos hemos puesto al día”, ha concluido este experto.


ABC 06 June 2011

Emmet Fletcher
Space Surveillance and Tracking Manager 

(translated from the original version)

Space junk is now one of the principle threats to orbital satellite systems, there on which we depend for a multitude of essential services: from meteorology to the global transport of goods and passengers. It is estimated that a cloud of more than 700, tadalafil 000 dangerous debris objects are in Earth orbit and have the potential to damage or destroy operational satellites. This week, the first European Conference on Space Surveillance (ESS2011) will be held. Organised by the European Space Agency, it will provide a forum where experts around the world can come together to address the problem

The Earth, surround by space debris (artist impression)

ESS2011 represents a milestone in the search for global solutions to address the problem of space junk. The conference hosts more than 150 experts, leaders in the major issues related to space surveillance, from almost all European countries, plus Australia, Canada, China, South Korea, USA and Japan. There are sessions on policy, the tracking of debris fragments using optical and radar observations, and the needs of future users of the European Space Surveillance System.

In order to avoid the consequences of space debris we need to know where the fragments are, which means developing technologies related to  surveillance radars and telescopes.  As part of the European Space Situational Awareness Preparatory Programme (SSA-PP)_ESA is designing a system to track debris and alert satellite operators when evasive action may be necessary.

The part of the program on space debris is being put in place now. The software alerts of possible impacts by fragments of space junk has just been installed and is currently being tested, make a big difference once everything is running.

The element related to the programme concerned with space debris is being developed. The conjunction prediction and warning software is in the process of being installed and is currently being tested.

In parallel, a pan-European study to evaluate debris tracking sensors has just been completed. The task of these sensors is to locate orbital objects and provide sufficient data to accurately calculate its position and velocity. This way, the position can be calculated in the following hours and days. It is essential to know the accuracy of these sensors in order to ensure that ESA is well prepared to create a European catalogue of objects in orbit.

 Impact Warning

We have also launched two calls for proposals from European Industry regarding two vital areas in the areas of SSA. The first is to develop software capable of processing a huge amount of space surveillance data and correlate them with objects seen previously. This ensures that any catalogue of objects can be maintained and the data is of sufficient precision to provide a useful service. The second call is to provide advanced services in the areas of conjunction prediction and re-entry impact prediction.

Of course, there is much more to be done. In parallel to these activities, we are working with European industry and academia to design the next generation of space surveillance systems. At present, Europe does not have the ability to provide full coverage of all the critical orbital regions. We aim to be able to present a full and comprehensive proposal and the end of 2012. This proposal must be both suitable to provide the needed proposal, as well as be as economic as possible. This is a challenge, but one which European industry is well placed to solve.

Space is a shared resource, and we hope it will remain as such for future generations. There is a common interest to work together to provide a comprehensive solution to the Space Surveillance challenges and this outlines the importance of ESS2011.

We have also launched a call for proposals to European industry for two vital areas in the segment of the SSA space surveillance. The first is to develop software capable of processing a huge amount of space surveillance data, and link the new readings with the objects we have detected in the past. This keeps an updated catalogue of objects, and ensures that data are precise enough to provide a useful service. The second call for proposals is also crucial, and it has to do with the alert service development and re-entry impact.

Of course, there’s more to do. In parallel we are working together with European industry and academia to design the next generation of space surveillance systems and monitoring. At present, Europe cannot really sweep the space and need to provide full, but we must ensure that the design and architecture we propose for the end of 2012 work as expected and realistic cost. This presents a challenge, but I’m sure that with the resources of ESA and Member States will succeed.

The space is a shared resource, and we make sure to remain so in the future. So there is a common interest in comparing experiences in special surveillance. Hence the importance of the conference ESS2011.
ABC 06 June 2011

Emmet Fletcher
Space Surveillance and Tracking Manager 

(translated from the original version)

Space junk is now one of the principle threats to orbital satellite systems, health on which we depend for a multitude of essential services: from meteorology to the global transport of goods and passengers. It is estimated that a cloud of more than 700,000 dangerous debris objects are in Earth orbit and have the potential to damage or destroy operational satellites. This week, the first European Conference on Space Surveillance (ESS2011) will be held. Organised by the European Space Agency, it will provide a forum where experts around the world can come together to address the problem

The Earth, surround by space debris (artist impression)

ESS2011 represents a milestone in the search for global solutions to address the problem of space junk. The conference hosts more than 150 experts, leaders in the major issues related to space surveillance, from almost all European countries, plus Australia, Canada, China, South Korea, USA and Japan. There are sessions on policy, the tracking of debris fragments using optical and radar observations, and the needs of future users of the European Space Surveillance System.

In order to avoid the consequences of space debris we need to know where the fragments are, which means developing technologies related to  surveillance radars and telescopes.  As part of the European Space Situational Awareness Preparatory Programme (SSA-PP)_ESA is designing a system to track debris and alert satellite operators when evasive action may be necessary.

The part of the program on space debris is being put in place now. The software alerts of possible impacts by fragments of space junk has just been installed and is currently being tested, make a big difference once everything is running.

The element related to the programme concerned with space debris is being developed. The conjunction prediction and warning software is in the process of being installed and is currently being tested.

In parallel, a pan-European study to evaluate debris tracking sensors has just been completed. The task of these sensors is to locate orbital objects and provide sufficient data to accurately calculate its position and velocity. This way, the position can be calculated in the following hours and days. It is essential to know the accuracy of these sensors in order to ensure that ESA is well prepared to create a European catalogue of objects in orbit.

 Impact Warning

We have also launched two calls for proposals from European Industry regarding two vital areas in the areas of SSA. The first is to develop software capable of processing a huge amount of space surveillance data and correlate them with objects seen previously. This ensures that any catalogue of objects can be maintained and the data is of sufficient precision to provide a useful service. The second call is to provide advanced services in the areas of conjunction prediction and re-entry impact prediction.

Of course, there is much more to be done. In parallel to these activities, we are working with European industry and academia to design the next generation of space surveillance systems. At present, Europe does not have the ability to provide full coverage of all the critical orbital regions. We aim to be able to present a full and comprehensive proposal and the end of 2012. This proposal must be both suitable to provide the needed proposal, as well as be as economic as possible. This is a challenge, but one which European industry is well placed to solve.

Space is a shared resource, and we hope it will remain as such for future generations. There is a common interest to work together to provide a comprehensive solution to the Space Surveillance challenges and this outlines the importance of ESS2011.

We have also launched a call for proposals to European industry for two vital areas in the segment of the SSA space surveillance. The first is to develop software capable of processing a huge amount of space surveillance data, and link the new readings with the objects we have detected in the past. This keeps an updated catalogue of objects, and ensures that data are precise enough to provide a useful service. The second call for proposals is also crucial, and it has to do with the alert service development and re-entry impact.

Of course, there’s more to do. In parallel we are working together with European industry and academia to design the next generation of space surveillance systems and monitoring. At present, Europe cannot really sweep the space and need to provide full, but we must ensure that the design and architecture we propose for the end of 2012 work as expected and realistic cost. This presents a challenge, but I’m sure that with the resources of ESA and Member States will succeed.

The space is a shared resource, and we make sure to remain so in the future. So there is a common interest in comparing experiences in special surveillance. Hence the importance of the conference ESS2011.

09/11/2011 Angela Gómez

Su nombre es 2005 YU55 y ayer pasó tan cerca de la Tierra (a unos 320.000 kilómetros) que se podía ver con un telescopio.

Este asteroide ha traido a la memoria colectiva las lluvias de rocas espaciales tan habituales en películas como ‘Superman’ o ‘2001 una odisea en el espacio’. Algunos han llegado a vaticinar que su impacto sobre la superficie terrestre podría ser catastrófico. Sin embargo, cough los científicos no dejan margen para la imaginación: “Este asteroide va a pasar muy cerca de la Tierra pero no va a impactar. Por lo tanto, angina no es peligroso”, afirma con rotundidad la investigadora Julia León, del Instituto Astrofísico de Andalucía, del CSIC.
Con todo, “es un evento raro, que no suele ocurrir y, según nuestras previsiones, para que otro objeto similar se acerque tanto a nuestro planeta tendremos que esperar hasta 2028 o 2030”, puntualiza la astrofísica.

Objetivamente, sí hay motivos para una cierta alarma. El primero es que se trata de un asteroide grande, de 400 metros de diámetro (más grande que el portaaviones español Juan Carlos I o el Titanic y de la misma eslora que el superpetrolero Esso Pacific), y otro es la proximidad a la Tierra. Como explica León, “un asteroide se considera potencialmente peligroso cuando su diámetro es mayor de 150 metros y se acerca a nuestro planeta a menos de 20 veces la distancia de la Tierra a la Luna”. Y con estos requisitos, hay más de un millar de asteroides catalogados.

Los científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han hecho un seguimiento minucioso de 2005 YU55. Desde que se descubrió, en 2005, los astrónomos han estudiado su órbita para determinar las posibilidades de que impacte en la Tierra, y la conclusión final es tranquilizadora.

Pero, ¿cómo saber que la información que nos llega es la correcta? Emmet Fletcher, Responsable del programa de Reconocimiento y Seguimiento espacial de la ESA explica que “hay que validar los datos que llegan de grupos independientes. En este caso, lo han hecho la Universidad de Pisa y un centro de Estados Unidos. Después de cotejar sus cálculos comprobaron que coincidían”.

Tal vez, para algunos sea una decepción saber que nuestro planeta no está, de momento en peligro, pero “la cercanía de este asteroide tiene un enorme interés científico, ya que nos permitirá estudiarlo desde tan cerca que podremos ver bien su superficie, estudiar su composición y otros datos que pueden arrojar más luz sobre el origen del universo”, apunta León. “El rádar Goldstone lo podrá observar con una resolución de cuatro metros”.

El astrónomo de la ESA añade que habrá que esperar cien años para que las alarmas vuelvan a saltar. “Son situaciones excepcionales, pero la caída de meteoritos a la Tierra es muy frecuente. Disponemos de cientos de fragmentos que hemos recogido de distintos lugares y que nos ayudan a conocer la composición del universo”.

Métodos de defensa

Aunque por ahora no hay que temer un gran impacto, los científicos trabajan desde hace años en el desarrollo de métodos defensivos para evitar una colisión potencialmente catastrófica. “Lo más sencillo y barato parece ser bombardear el cuerpo peligroso”, indica León, pero “la solución puede ser peor que la amenaza, porque hay que saber como controlar los fragmentos en los que se rompe ese cuerpo”.

Fletcher añade que otra opción sería enviar cohetes capaces de alterar la trayectoria del cuerpo amenazante. “Las soluciones son muy diferentes, pero se necesitan varios años para preparar una estrategia defensiva eficaz”.

Original article: http://www.expansion.com/2011/11/08/entorno/1320775668.html?a=e3d2fb3847e30689fbbdfc05166ceb21&t=1321874901

09/11/2011 Angela Gómez – Diario Expansión

Su nombre es 2005 YU55 y ayer pasó tan cerca de la Tierra (a unos 320.000 kilómetros) que se podía ver con un telescopio.

Este asteroide ha traido a la memoria colectiva las lluvias de rocas espaciales tan habituales en películas como ‘Superman’ o ‘2001 una odisea en el espacio’. Algunos han llegado a vaticinar que su impacto sobre la superficie terrestre podría ser catastrófico. Sin embargo, melanoma los científicos no dejan margen para la imaginación: “Este asteroide va a pasar muy cerca de la Tierra pero no va a impactar. Por lo tanto, clinic no es peligroso”, afirma con rotundidad la investigadora Julia León, del Instituto Astrofísico de Andalucía, del CSIC.
Con todo, “es un evento raro, que no suele ocurrir y, según nuestras previsiones, para que otro objeto similar se acerque tanto a nuestro planeta tendremos que esperar hasta 2028 o 2030”, puntualiza la astrofísica.

Objetivamente, sí hay motivos para una cierta alarma. El primero es que se trata de un asteroide grande, de 400 metros de diámetro (más grande que el portaaviones español Juan Carlos I o el Titanic y de la misma eslora que el superpetrolero Esso Pacific), y otro es la proximidad a la Tierra. Como explica León, “un asteroide se considera potencialmente peligroso cuando su diámetro es mayor de 150 metros y se acerca a nuestro planeta a menos de 20 veces la distancia de la Tierra a la Luna”. Y con estos requisitos, hay más de un millar de asteroides catalogados.

Los científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han hecho un seguimiento minucioso de 2005 YU55. Desde que se descubrió, en 2005, los astrónomos han estudiado su órbita para determinar las posibilidades de que impacte en la Tierra, y la conclusión final es tranquilizadora.

Pero, ¿cómo saber que la información que nos llega es la correcta? Emmet Fletcher, Responsable del programa de Reconocimiento y Seguimiento espacial de la ESA explica que “hay que validar los datos que llegan de grupos independientes. En este caso, lo han hecho la Universidad de Pisa y un centro de Estados Unidos. Después de cotejar sus cálculos comprobaron que coincidían”.

Tal vez, para algunos sea una decepción saber que nuestro planeta no está, de momento en peligro, pero “la cercanía de este asteroide tiene un enorme interés científico, ya que nos permitirá estudiarlo desde tan cerca que podremos ver bien su superficie, estudiar su composición y otros datos que pueden arrojar más luz sobre el origen del universo”, apunta León. “El rádar Goldstone lo podrá observar con una resolución de cuatro metros”.

El astrónomo de la ESA añade que habrá que esperar cien años para que las alarmas vuelvan a saltar. “Son situaciones excepcionales, pero la caída de meteoritos a la Tierra es muy frecuente. Disponemos de cientos de fragmentos que hemos recogido de distintos lugares y que nos ayudan a conocer la composición del universo”.

Métodos de defensa

Aunque por ahora no hay que temer un gran impacto, los científicos trabajan desde hace años en el desarrollo de métodos defensivos para evitar una colisión potencialmente catastrófica. “Lo más sencillo y barato parece ser bombardear el cuerpo peligroso”, indica León, pero “la solución puede ser peor que la amenaza, porque hay que saber como controlar los fragmentos en los que se rompe ese cuerpo”.

Fletcher añade que otra opción sería enviar cohetes capaces de alterar la trayectoria del cuerpo amenazante. “Las soluciones son muy diferentes, pero se necesitan varios años para preparar una estrategia defensiva eficaz”.

Original article: http://www.expansion.com/2011/11/08/entorno/1320775668.html?a=e3d2fb3847e30689fbbdfc05166ceb21&t=1321874901
 

Su nombre es 2005 YU55 y ayer pasó tan cerca de la Tierra (a unos 320.000 kilómetros) que se podía ver con un telescopio.

Este asteroide ha traido a la memoria colectiva las lluvias de rocas espaciales tan habituales en películas como ‘Superman’ o ‘2001 una odisea en el espacio’. Algunos han llegado a vaticinar que su impacto sobre la superficie terrestre podría ser catastrófico. Sin embargo, viagra los científicos no dejan margen para la imaginación: “Este asteroide va a pasar muy cerca de la Tierra pero no va a impactar. Por lo tanto, medicine no es peligroso”, afirma con rotundidad la investigadora Julia León, del Instituto Astrofísico de Andalucía, del CSIC.
Con todo, “es un evento raro, que no suele ocurrir y, según nuestras previsiones, para que otro objeto similar se acerque tanto a nuestro planeta tendremos que esperar hasta 2028 o 2030”, puntualiza la astrofísica.

Objetivamente, sí hay motivos para una cierta alarma. El primero es que se trata de un asteroide grande, de 400 metros de diámetro (más grande que el portaaviones español Juan Carlos I o el Titanic y de la misma eslora que el superpetrolero Esso Pacific), y otro es la proximidad a la Tierra. Como explica León, “un asteroide se considera potencialmente peligroso cuando su diámetro es mayor de 150 metros y se acerca a nuestro planeta a menos de 20 veces la distancia de la Tierra a la Luna”. Y con estos requisitos, hay más de un millar de asteroides catalogados.

Los científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han hecho un seguimiento minucioso de 2005 YU55. Desde que se descubrió, en 2005, los astrónomos han estudiado su órbita para determinar las posibilidades de que impacte en la Tierra, y la conclusión final es tranquilizadora.

Pero, ¿cómo saber que la información que nos llega es la correcta? Emmet Fletcher, Responsable del programa de Reconocimiento y Seguimiento espacial de la ESA explica que “hay que validar los datos que llegan de grupos independientes. En este caso, lo han hecho la Universidad de Pisa y un centro de Estados Unidos. Después de cotejar sus cálculos comprobaron que coincidían”.

Tal vez, para algunos sea una decepción saber que nuestro planeta no está, de momento en peligro, pero “la cercanía de este asteroide tiene un enorme interés científico, ya que nos permitirá estudiarlo desde tan cerca que podremos ver bien su superficie, estudiar su composición y otros datos que pueden arrojar más luz sobre el origen del universo”, apunta León. “El rádar Goldstone lo podrá observar con una resolución de cuatro metros”.

El astrónomo de la ESA añade que habrá que esperar cien años para que las alarmas vuelvan a saltar. “Son situaciones excepcionales, pero la caída de meteoritos a la Tierra es muy frecuente. Disponemos de cientos de fragmentos que hemos recogido de distintos lugares y que nos ayudan a conocer la composición del universo”.

Métodos de defensa

Aunque por ahora no hay que temer un gran impacto, los científicos trabajan desde hace años en el desarrollo de métodos defensivos para evitar una colisión potencialmente catastrófica. “Lo más sencillo y barato parece ser bombardear el cuerpo peligroso”, indica León, pero “la solución puede ser peor que la amenaza, porque hay que saber como controlar los fragmentos en los que se rompe ese cuerpo”.

Fletcher añade que otra opción sería enviar cohetes capaces de alterar la trayectoria del cuerpo amenazante. “Las soluciones son muy diferentes, pero se necesitan varios años para preparar una estrategia defensiva eficaz”.

09/11/2011 Angela Gómez – Diario Expansión

Original article: http://www.expansion.com/2011/11/08/entorno/1320775668.html?a=e3d2fb3847e30689fbbdfc05166ceb21&t=1321874901

 

Su nombre es 2005 YU55 y ayer pasó tan cerca de la Tierra (a unos 320.000 kilómetros) que se podía ver con un telescopio.

Este asteroide ha traido a la memoria colectiva las lluvias de rocas espaciales tan habituales en películas como ‘Superman’ o ‘2001 una odisea en el espacio’. Algunos han llegado a vaticinar que su impacto sobre la superficie terrestre podría ser catastrófico. Sin embargo, prostate los científicos no dejan margen para la imaginación: “Este asteroide va a pasar muy cerca de la Tierra pero no va a impactar. Por lo tanto, website like this no es peligroso”, stuff afirma con rotundidad la investigadora Julia León, del Instituto Astrofísico de Andalucía, del CSIC.
Con todo, “es un evento raro, que no suele ocurrir y, según nuestras previsiones, para que otro objeto similar se acerque tanto a nuestro planeta tendremos que esperar hasta 2028 o 2030”, puntualiza la astrofísica.

Objetivamente, sí hay motivos para una cierta alarma. El primero es que se trata de un asteroide grande, de 400 metros de diámetro (más grande que el portaaviones español Juan Carlos I o el Titanic y de la misma eslora que el superpetrolero Esso Pacific), y otro es la proximidad a la Tierra. Como explica León, “un asteroide se considera potencialmente peligroso cuando su diámetro es mayor de 150 metros y se acerca a nuestro planeta a menos de 20 veces la distancia de la Tierra a la Luna”. Y con estos requisitos, hay más de un millar de asteroides catalogados.

Los científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han hecho un seguimiento minucioso de 2005 YU55. Desde que se descubrió, en 2005, los astrónomos han estudiado su órbita para determinar las posibilidades de que impacte en la Tierra, y la conclusión final es tranquilizadora.

Pero, ¿cómo saber que la información que nos llega es la correcta? Emmet Fletcher, Responsable del programa de Reconocimiento y Seguimiento espacial de la ESA explica que “hay que validar los datos que llegan de grupos independientes. En este caso, lo han hecho la Universidad de Pisa y un centro de Estados Unidos. Después de cotejar sus cálculos comprobaron que coincidían”.

Tal vez, para algunos sea una decepción saber que nuestro planeta no está, de momento en peligro, pero “la cercanía de este asteroide tiene un enorme interés científico, ya que nos permitirá estudiarlo desde tan cerca que podremos ver bien su superficie, estudiar su composición y otros datos que pueden arrojar más luz sobre el origen del universo”, apunta León. “El rádar Goldstone lo podrá observar con una resolución de cuatro metros”.

El astrónomo de la ESA añade que habrá que esperar cien años para que las alarmas vuelvan a saltar. “Son situaciones excepcionales, pero la caída de meteoritos a la Tierra es muy frecuente. Disponemos de cientos de fragmentos que hemos recogido de distintos lugares y que nos ayudan a conocer la composición del universo”.

Métodos de defensa

Aunque por ahora no hay que temer un gran impacto, los científicos trabajan desde hace años en el desarrollo de métodos defensivos para evitar una colisión potencialmente catastrófica. “Lo más sencillo y barato parece ser bombardear el cuerpo peligroso”, indica León, pero “la solución puede ser peor que la amenaza, porque hay que saber como controlar los fragmentos en los que se rompe ese cuerpo”.

Fletcher añade que otra opción sería enviar cohetes capaces de alterar la trayectoria del cuerpo amenazante. “Las soluciones son muy diferentes, pero se necesitan varios años para preparar una estrategia defensiva eficaz”.

09/11/2011 Angela Gómez – Diario Expansión

Original article: http://www.expansion.com/2011/11/08/entorno/1320775668.html?a=e3d2fb3847e30689fbbdfc05166ceb21&t=1321874901

 

Su nombre es 2005 YU55 y ayer pasó tan cerca de la Tierra (a unos 320.000 kilómetros) que se podía ver con un telescopio.

Este asteroide ha traido a la memoria colectiva las lluvias de rocas espaciales tan habituales en películas como ‘Superman’ o ‘2001 una odisea en el espacio’. Algunos han llegado a vaticinar que su impacto sobre la superficie terrestre podría ser catastrófico. Sin embargo, approved los científicos no dejan margen para la imaginación: “Este asteroide va a pasar muy cerca de la Tierra pero no va a impactar. Por lo tanto, pills no es peligroso”, cost afirma con rotundidad la investigadora Julia León, del Instituto Astrofísico de Andalucía, del CSIC.
Con todo, “es un evento raro, que no suele ocurrir y, según nuestras previsiones, para que otro objeto similar se acerque tanto a nuestro planeta tendremos que esperar hasta 2028 o 2030”, puntualiza la astrofísica.

Objetivamente, sí hay motivos para una cierta alarma. El primero es que se trata de un asteroide grande, de 400 metros de diámetro (más grande que el portaaviones español Juan Carlos I o el Titanic y de la misma eslora que el superpetrolero Esso Pacific), y otro es la proximidad a la Tierra. Como explica León, “un asteroide se considera potencialmente peligroso cuando su diámetro es mayor de 150 metros y se acerca a nuestro planeta a menos de 20 veces la distancia de la Tierra a la Luna”. Y con estos requisitos, hay más de un millar de asteroides catalogados.

Los científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han hecho un seguimiento minucioso de 2005 YU55. Desde que se descubrió, en 2005, los astrónomos han estudiado su órbita para determinar las posibilidades de que impacte en la Tierra, y la conclusión final es tranquilizadora.

Pero, ¿cómo saber que la información que nos llega es la correcta? Emmet Fletcher, Responsable del programa de Reconocimiento y Seguimiento espacial de la ESA explica que “hay que validar los datos que llegan de grupos independientes. En este caso, lo han hecho la Universidad de Pisa y un centro de Estados Unidos. Después de cotejar sus cálculos comprobaron que coincidían”.

Tal vez, para algunos sea una decepción saber que nuestro planeta no está, de momento en peligro, pero “la cercanía de este asteroide tiene un enorme interés científico, ya que nos permitirá estudiarlo desde tan cerca que podremos ver bien su superficie, estudiar su composición y otros datos que pueden arrojar más luz sobre el origen del universo”, apunta León. “El rádar Goldstone lo podrá observar con una resolución de cuatro metros”.

El astrónomo de la ESA añade que habrá que esperar cien años para que las alarmas vuelvan a saltar. “Son situaciones excepcionales, pero la caída de meteoritos a la Tierra es muy frecuente. Disponemos de cientos de fragmentos que hemos recogido de distintos lugares y que nos ayudan a conocer la composición del universo”.

Métodos de defensa

Aunque por ahora no hay que temer un gran impacto, los científicos trabajan desde hace años en el desarrollo de métodos defensivos para evitar una colisión potencialmente catastrófica. “Lo más sencillo y barato parece ser bombardear el cuerpo peligroso”, indica León, pero “la solución puede ser peor que la amenaza, porque hay que saber como controlar los fragmentos en los que se rompe ese cuerpo”.

Fletcher añade que otra opción sería enviar cohetes capaces de alterar la trayectoria del cuerpo amenazante. “Las soluciones son muy diferentes, pero se necesitan varios años para preparar una estrategia defensiva eficaz”.

09/11/2011 Angela Gómez – Diario Expansión

Original article: http://www.expansion.com/2011/11/08/entorno/1320775668.html?a=e3d2fb3847e30689fbbdfc05166ceb21&t=1321874901

 

Su nombre es 2005 YU55 y ayer pasó tan cerca de la Tierra (a unos 320.000 kilómetros) que se podía ver con un telescopio.

Este asteroide ha traido a la memoria colectiva las lluvias de rocas espaciales tan habituales en películas como ‘Superman’ o ‘2001 una odisea en el espacio’. Algunos han llegado a vaticinar que su impacto sobre la superficie terrestre podría ser catastrófico. Sin embargo, order los científicos no dejan margen para la imaginación: “Este asteroide va a pasar muy cerca de la Tierra pero no va a impactar. Por lo tanto, visit web no es peligroso”, afirma con rotundidad la investigadora Julia León, del Instituto Astrofísico de Andalucía, del CSIC.
Con todo, “es un evento raro, que no suele ocurrir y, según nuestras previsiones, para que otro objeto similar se acerque tanto a nuestro planeta tendremos que esperar hasta 2028 o 2030”, puntualiza la astrofísica.

Objetivamente, sí hay motivos para una cierta alarma. El primero es que se trata de un asteroide grande, de 400 metros de diámetro (más grande que el portaaviones español Juan Carlos I o el Titanic y de la misma eslora que el superpetrolero Esso Pacific), y otro es la proximidad a la Tierra. Como explica León, “un asteroide se considera potencialmente peligroso cuando su diámetro es mayor de 150 metros y se acerca a nuestro planeta a menos de 20 veces la distancia de la Tierra a la Luna”. Y con estos requisitos, hay más de un millar de asteroides catalogados.

Los científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han hecho un seguimiento minucioso de 2005 YU55. Desde que se descubrió, en 2005, los astrónomos han estudiado su órbita para determinar las posibilidades de que impacte en la Tierra, y la conclusión final es tranquilizadora.

Pero, ¿cómo saber que la información que nos llega es la correcta? Emmet Fletcher, Responsable del programa de Reconocimiento y Seguimiento espacial de la ESA explica que “hay que validar los datos que llegan de grupos independientes. En este caso, lo han hecho la Universidad de Pisa y un centro de Estados Unidos. Después de cotejar sus cálculos comprobaron que coincidían”.

Tal vez, para algunos sea una decepción saber que nuestro planeta no está, de momento en peligro, pero “la cercanía de este asteroide tiene un enorme interés científico, ya que nos permitirá estudiarlo desde tan cerca que podremos ver bien su superficie, estudiar su composición y otros datos que pueden arrojar más luz sobre el origen del universo”, apunta León. “El rádar Goldstone lo podrá observar con una resolución de cuatro metros”.

El astrónomo de la ESA añade que habrá que esperar cien años para que las alarmas vuelvan a saltar. “Son situaciones excepcionales, pero la caída de meteoritos a la Tierra es muy frecuente. Disponemos de cientos de fragmentos que hemos recogido de distintos lugares y que nos ayudan a conocer la composición del universo”.

Métodos de defensa

Aunque por ahora no hay que temer un gran impacto, los científicos trabajan desde hace años en el desarrollo de métodos defensivos para evitar una colisión potencialmente catastrófica. “Lo más sencillo y barato parece ser bombardear el cuerpo peligroso”, indica León, pero “la solución puede ser peor que la amenaza, porque hay que saber como controlar los fragmentos en los que se rompe ese cuerpo”.

Fletcher añade que otra opción sería enviar cohetes capaces de alterar la trayectoria del cuerpo amenazante. “Las soluciones son muy diferentes, pero se necesitan varios años para preparar una estrategia defensiva eficaz”.

09/11/2011 Angela Gómez – Diario Expansión

Original article: http://www.expansion.com/2011/11/08/entorno/1320775668.html?a=e3d2fb3847e30689fbbdfc05166ceb21&t=1321874901

 
Today, erectile orbiting satellites are threatened by some 700, web 000 pieces of debris. Assessing related risks requires surveillance, tracking and statistical observations with radars and telescopes. ESA is designing a system to catalogue debris and warn satellite operators when to take evasive action.

This week, over 150 global experts will meet at an ESA-organised conference to share the latest research findings on space debris, surveillance technology, orbital hazard detection and satellite safety. The first European Space Surveillance Conference (ESS2011) will be held 7–9 June in Madrid, Spain.
The conference spotlights ESA’s Space Situational Awareness (SSA) programme, now in the preliminary phase, which aims to put in place a ‘three-legged’ system to warn of hazards posed by orbital debris, space weather and natural objects like asteroids that may strike Earth.

Extensive reuse of existing resources

Since 2009, the Agency’s SSA team have been working to define the system’s overall technical structure, while actively evaluating existing European assets, such as scientific research radars and telescopes, which could contribute to SSA.

The development strategy is based on an extensive use of national and European assets, as well as the procurement of the missing components of the future SSA System.

2011 is a busy year for SSA surveillance development activities, perhaps the most urgent leg of the programme.

Complex engineering and scientific challenge

A new generation of software was recently implemented to warn when satellites could be hit by orbiting debris.

“At the moment, it is undergoing extensive testing using known debris orbits, but it’s a first step toward the software we’ll use when Europe has its own surveillance capability,” says ESA’s Emmet Fletcher, Head of the Space Surveillance and Tracking Segment at the SSA programme office.

Hosting an international conference like ESS2011 is crucial for staying up to date with global best practises and meeting scientific experts who work with current-generation radars and telescopes.

Debris surveillance is a complex engineering and scientific challenge in part due to the fact that even a tiny piece of debris – just 1 centimetre across – can seriously damage or even destroy a functioning satellite if it impacts at orbital velocities.

“We are now finalising a pan-European survey and test of existing tracking facilities, such as radars and telescopes located in France, Germany, Italy, Norway, UK, Switzerland and Spain,” says Emmet.

“Knowing how precise these are is fundamental to designing ESA’s new SSA system, which may make use of their data in combination with debris readings obtained by new, highly accurate radars and telescopes in the future.

“We know there is a huge amount of knowledge across Europe and globally. Having a single forum where experts from around the world can meet and present new information is vital and helps move our collective know-how forward.

“New techniques, new approaches and sharing past experience helps all space-faring nations work more safely in orbit.”

Conference brings together global experts

At the conference, over 150 experts from more than 20 nations will take in over 50 presentations. There are also dedicated information sessions on policy, optical and radar observations, and engineering design as well as presentations from the future customers of the SSA system.

Today, Europe cannot scan as much of space as necessary to provide comprehensive debris warning services to private and public spacecraft operators, like those flying telecommunication, climate and weather satellites.

“But we have to ensure that the design for the next-generation debris surveillance and tracking systems that SSA will propose at the end of the current preliminary phase in 2012 will perform as needed at a cost that is realistic,” says Emmet.

“This is a challenging task, and achieving it means that conferences like ESS2011, involving a large number of experts, are crucial for knowing the best way forward.”

Link: http://www.esa.int/SPECIALS/SSA/SEM61NJ4LOG_0.html
Today, malady orbiting satellites are threatened by some 700,000 pieces of debris. Assessing related risks requires surveillance, tracking and statistical observations with radars and telescopes. ESA is designing a system to catalogue debris and warn satellite operators when to take evasive action.

This week, over 150 global experts will meet at an ESA-organised conference to share the latest research findings on space debris, surveillance technology, orbital hazard detection and satellite safety. The first European Space Surveillance Conference (ESS2011) will be held 7–9 June in Madrid, Spain.
The conference spotlights ESA’s Space Situational Awareness (SSA) programme, now in the preliminary phase, which aims to put in place a ‘three-legged’ system to warn of hazards posed by orbital debris, space weather and natural objects like asteroids that may strike Earth.

Extensive reuse of existing resources

Since 2009, the Agency’s SSA team have been working to define the system’s overall technical structure, while actively evaluating existing European assets, such as scientific research radars and telescopes, which could contribute to SSA.

The development strategy is based on an extensive use of national and European assets, as well as the procurement of the missing components of the future SSA System.

2011 is a busy year for SSA surveillance development activities, perhaps the most urgent leg of the programme.

Complex engineering and scientific challenge

A new generation of software was recently implemented to warn when satellites could be hit by orbiting debris.

“At the moment, it is undergoing extensive testing using known debris orbits, but it’s a first step toward the software we’ll use when Europe has its own surveillance capability,” says ESA’s Emmet Fletcher, Head of the Space Surveillance and Tracking Segment at the SSA programme office.

Hosting an international conference like ESS2011 is crucial for staying up to date with global best practises and meeting scientific experts who work with current-generation radars and telescopes.

Debris surveillance is a complex engineering and scientific challenge in part due to the fact that even a tiny piece of debris – just 1 centimetre across – can seriously damage or even destroy a functioning satellite if it impacts at orbital velocities.

“We are now finalising a pan-European survey and test of existing tracking facilities, such as radars and telescopes located in France, Germany, Italy, Norway, UK, Switzerland and Spain,” says Emmet.

“Knowing how precise these are is fundamental to designing ESA’s new SSA system, which may make use of their data in combination with debris readings obtained by new, highly accurate radars and telescopes in the future.

“We know there is a huge amount of knowledge across Europe and globally. Having a single forum where experts from around the world can meet and present new information is vital and helps move our collective know-how forward.

“New techniques, new approaches and sharing past experience helps all space-faring nations work more safely in orbit.”

Conference brings together global experts

At the conference, over 150 experts from more than 20 nations will take in over 50 presentations. There are also dedicated information sessions on policy, optical and radar observations, and engineering design as well as presentations from the future customers of the SSA system.

Today, Europe cannot scan as much of space as necessary to provide comprehensive debris warning services to private and public spacecraft operators, like those flying telecommunication, climate and weather satellites.

“But we have to ensure that the design for the next-generation debris surveillance and tracking systems that SSA will propose at the end of the current preliminary phase in 2012 will perform as needed at a cost that is realistic,” says Emmet.

“This is a challenging task, and achieving it means that conferences like ESS2011, involving a large number of experts, are crucial for knowing the best way forward.”

Link: http://www.esa.int/SPECIALS/SSA/SEM61NJ4LOG_0.html

Today, food orbiting satellites are threatened by some 700,000 pieces of debris. Assessing related risks requires surveillance, tracking and statistical observations with radars and telescopes. ESA is designing a system to catalogue debris and warn satellite operators when to take evasive action.

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“At the moment, it is undergoing extensive testing using known debris orbits, but it’s a first step toward the software we’ll use when Europe has its own surveillance capability,” says ESA’s Emmet Fletcher, Head of the Space Surveillance and Tracking Segment at the SSA programme office.

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“We are now finalising a pan-European survey and test of existing tracking facilities, such as radars and telescopes located in France, Germany, Italy, Norway, UK, Switzerland and Spain,” says Emmet.

“Knowing how precise these are is fundamental to designing ESA’s new SSA system, which may make use of their data in combination with debris readings obtained by new, highly accurate radars and telescopes in the future.

“We know there is a huge amount of knowledge across Europe and globally. Having a single forum where experts from around the world can meet and present new information is vital and helps move our collective know-how forward.

“New techniques, new approaches and sharing past experience helps all space-faring nations work more safely in orbit.”

Conference brings together global experts

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Today, Europe cannot scan as much of space as necessary to provide comprehensive debris warning services to private and public spacecraft operators, like those flying telecommunication, climate and weather satellites.

“But we have to ensure that the design for the next-generation debris surveillance and tracking systems that SSA will propose at the end of the current preliminary phase in 2012 will perform as needed at a cost that is realistic,” says Emmet.

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Link: http://www.esa.int/SPECIALS/SSA/SEM61NJ4LOG_0.html

Today, food orbiting satellites are threatened by some 700,000 pieces of debris. Assessing related risks requires surveillance, tracking and statistical observations with radars and telescopes. ESA is designing a system to catalogue debris and warn satellite operators when to take evasive action.

This week, over 150 global experts will meet at an ESA-organised conference to share the latest research findings on space debris, surveillance technology, orbital hazard detection and satellite safety. The first European Space Surveillance Conference (ESS2011) will be held 7–9 June in Madrid, Spain.
The conference spotlights ESA’s Space Situational Awareness (SSA) programme, now in the preliminary phase, which aims to put in place a ‘three-legged’ system to warn of hazards posed by orbital debris, space weather and natural objects like asteroids that may strike Earth.

Extensive reuse of existing resources

Since 2009, the Agency’s SSA team have been working to define the system’s overall technical structure, while actively evaluating existing European assets, such as scientific research radars and telescopes, which could contribute to SSA.

The development strategy is based on an extensive use of national and European assets, as well as the procurement of the missing components of the future SSA System.

2011 is a busy year for SSA surveillance development activities, perhaps the most urgent leg of the programme.

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A new generation of software was recently implemented to warn when satellites could be hit by orbiting debris.

“At the moment, it is undergoing extensive testing using known debris orbits, but it’s a first step toward the software we’ll use when Europe has its own surveillance capability,” says ESA’s Emmet Fletcher, Head of the Space Surveillance and Tracking Segment at the SSA programme office.

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Debris surveillance is a complex engineering and scientific challenge in part due to the fact that even a tiny piece of debris – just 1 centimetre across – can seriously damage or even destroy a functioning satellite if it impacts at orbital velocities.

“We are now finalising a pan-European survey and test of existing tracking facilities, such as radars and telescopes located in France, Germany, Italy, Norway, UK, Switzerland and Spain,” says Emmet.

“Knowing how precise these are is fundamental to designing ESA’s new SSA system, which may make use of their data in combination with debris readings obtained by new, highly accurate radars and telescopes in the future.

“We know there is a huge amount of knowledge across Europe and globally. Having a single forum where experts from around the world can meet and present new information is vital and helps move our collective know-how forward.

“New techniques, new approaches and sharing past experience helps all space-faring nations work more safely in orbit.”

Conference brings together global experts

At the conference, over 150 experts from more than 20 nations will take in over 50 presentations. There are also dedicated information sessions on policy, optical and radar observations, and engineering design as well as presentations from the future customers of the SSA system.

Today, Europe cannot scan as much of space as necessary to provide comprehensive debris warning services to private and public spacecraft operators, like those flying telecommunication, climate and weather satellites.

“But we have to ensure that the design for the next-generation debris surveillance and tracking systems that SSA will propose at the end of the current preliminary phase in 2012 will perform as needed at a cost that is realistic,” says Emmet.

“This is a challenging task, and achieving it means that conferences like ESS2011, involving a large number of experts, are crucial for knowing the best way forward.”

Link: http://www.esa.int/SPECIALS/SSA/SEM61NJ4LOG_0.html
Amigos de la onda corta – 16/07/11

La basura espacial. Emmet Fletcher, information pills
responsable del segmento de vigilancia espacial del programa europeo de Conocimiento del Medio Espacial de la Agencia Espacial Europea, nos habla de cómo los satélites de telecomunicaciones y otros fragmentos de diferentes dimensiones se han convertido en un verdadero problema para las operaciones espaciales. También del trabajo que realizan para catalogar y clasificar esta basura cósmica que ayudarán a evitar colisiones y mejoren la seguridad de los satélites.

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